sábado, 1 de septiembre de 2018

Mi insomnio en forma de lluvia

A deshoras me llegan tantos pensamientos en la forma en la que cae la lluvia, cayendo unos con otros y chocando en mi cabeza como lo hacen las gotas en el suelo, disipándose y penetrando hasta así evaporarse. Nuestros pensamientos son el alimento que puede ser dañino o nutritivo, pero que simplemente de repente podríamos no darnos cuenta si nos puede intoxicar. El insomnio es peligroso porque se arraiga de manera en que siempre da entrada como anfitrión a la incertidumbre de tantos cuestionamientos de los cuáles no todos encuentran su respuesta como en un baile de caché. Mientras más inmersas sean las gotas que resuenan en el suelo mas fuerte será el desasosiego. 
Pueden ser traicioneros pese a la fortaleza misma de uno mismo, pero el control mental puede salvar la velada, no caer en los abismos de un mundo irreal que solo es producto de algo caotico con apariencias equivocadas, que tal vez pueden tener una piel de inocencia pero que cargan el aniquilo del alma. Nunca pensé que el sueño fuera la fuente de vida y el que me pudiese dar la pauta a una oportunidad  de consuelo para a la mañana siguiente ver claramente y atender la realidad sin aquellos pensamientos fantasmas de la noche...

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